Por Antonio Segura Carretero y Alberto Fernández Gutiérrez (Departamento de Química Analítica, Facultad de Ciencias, Universidad de Granada) y Javier Menéndez (Unidad de Investigación Translacional del Instituto Catalán de Oncología (ICO) Hospital Dr. Josep Trueta , Girona).

El crecimiento de la popularidad de la Dieta Mediterránea es debido al gran número de estudios epidemiológicos que demuestran la baja incidencia de ciertos tipos de cáncer en la cuenca Mediterránea. Estos hechos han sido atribuidos a los hábitos dietarios saludables e incluso protectivos de esta área. El aceite de oliva es la grasa estable tradicional de la “Dieta Mediterránea” y muchos estudios le atribuyen ventajas saludables a su ingesta y características casi únicas. Así, diferentes estudios han presentado que el consumo de aceite de oliva tiene un potencial efecto protectivo frente a varios tipos de neoplasmas, de estómago, ovario, colon, endiometrio y especialmente en el cáncer de mama.

El cáncer de mama es el tipo de cáncer más frecuente en las mujeres occidentales y representa alrededor del 30% de todos los tumores, y aproximadamente el 20% de todas las muertes relacionadas con esta enfermedad. En España, el cáncer de mama ha pasado a constituir en las últimas décadas un problema sanitario de primera magnitud. Cada año se diagnostican más de 15.000 nuevos casos en nuestro país, lo cual supone un aumento de la incidencia de un 3% anual desde los años ochenta. Las conclusiones extraídas de diversos estudios apuntan a que el estado nutricional tiene una gran influencia en la aparición del cáncer. Desafortunadamente, las complejas interacciones existentes entre los nutrientes, las características genéticas propias de cada individuo y los factores ambientales que participan en el proceso de carcinogénesis (entendido como la conversión de una célula normal en una célula maligna) dificultan enormemente la tarea de cuantificación de los riesgos y beneficios asociados a un solo nutriente.

El aceite de oliva está formado en un 99% por una fracción saponificable de triglicéridos constituida a su vez por una elevada proporción de ácidos omega-9 monoinsaturados (MUFA) siendo el más representativo el ácido oléico (Oa; 18:1n-9) el cual supone entre el 54 y el 84% de los ácidos grasos totales, mientras que el omega-6 ácido linoléico (18:2n-6), el ácido graso más esencial en nuestra dieta y el poliinsaturado (PUFA) más común, supone solamente entre un 7 y un 10 % en los ácidos grasos del aceite de oliva. Sin embargo, los efectos de la fracción triglicérica rica en omega-9 MUFAs como es el ácido oleico en la etiología y progresión de diferentes cáncer presentan multitud de controversias en estudios epidimiológicos. Estas controversias son en muchos casos debidas a no haber tenido en cuenta en estos estudios la fracción minoritaria insaponificable del aceite de oliva que acompaña en muchos casos a la fracción triglicérida.

No obstante, el aceite de oliva está constituido por una importante y funcional fracción minoritaria de compuestos insaponificables entre los que destacan de forma especial los compuestos polifenólicos (fenoles simples, ácidos fenólicos, secoiridoides, lignanos, flavonoides). El efecto anticancerígeno de estos compuestos no está establecido, por lo tanto, para el esclarecimiento de uno los aspectos menos claros entre la relación entre la ingesta de aceite de oliva y riesgo de cáncer, es necesario no sólo tener en cuenta el contenido de la fracción triglicérido sino también la composición polifenólica de la fracción no triglicérido del aceite de oliva.

Estas hipótesis de trabajo son las que se tratan de validad en el proyecto de investigación titulado “LC-EC/MS(IT-microTOF)-RMN para caracterización de compuestos fenólicos del aceite de oliva virgen extra con contrastada actividad anticancerígeno. Establecimiento de mecanismos de acción terapéutica mediante el análisis de metabolitos” y desarrollado entre el ICO y la UGR y donde se lleva a cabo una investigación analítica bio-dirigida y bioquímica sobre compuestos fenólicos del aceite de oliva para su uso como agentes terapéuticos para el cáncer de mama. En los últimos resultados alcanzados y publicados en la revista BMC cancer se ha demostrado el efecto anti-HER2 de fracciones de compuestos fenólicos extraídos directamente de Aceite de Oliva Virgen Extra en líneas celulares de cáncer de mama. Se han utilizado métodos de extracción en fase sólida seguida de cromatografía líquida semipreparativa para aislar fracciones de aceites comerciales y posteriormente técnicas separativas (electroforesis capilar y cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas fueron utilizadas para chequear la pureza y composición de las fracciones.

Estas fracciones fueron testadas en su capacidad anticancerígeno tanto frente a cáncer de mama HER2 positivos como HER2 negativos utilizando modelos in vitro y evaluando el efecto de las fracciones polifenólicas en la expresión y activación de la oncoproteína HER2 mediante métodos ELISA específicos para HER2. Las fracciones conteniendo los polifenoles hidroxitirosol, tirosol, ácido elenólico, los lignanos, pinoresinol y acetopinoresinol, y los secoiridoides, deacetoxi oleuropeína aglicona, ligustrosido aglycona y oleuropeína aglicona fueron capaces de inducir efectos tumoricidas importantes en un rango de micromolar y de forma selectiva contra el encogen HER2.

Modelo de trabajo: Los polifenoles presentes en la fracción insaponificable del aceite de oliva virgen (los cuales serán aislados y caracterizados empleando la tecnología LC-EC/MS [IT-microTOF]-RMN) regulan la expresión y/o actividad de genes y/o proteínas claves en el proceso multi-paso de la cascada metastásica del cáncer de mama (epitelio normal – carcinoma in situ – carcinoma invasivo – cáncer metastático). El análisis de metabolitos mediante LC-EC/MS [IT-microTOF]-RMN) en células de cáncer de mama sensibles y no-sensibles a los efectos anti-tumorales de los compuestos fenólicos del aceite de oliva virgen extra permitirá el establecimiento de mecanismos de acción terapéutica en la prevención y el tratamiento del cáncer de mama.

Por tanto en estos estudios se demostrada la potencialidad de los polifenoles para inhibir la actividad HER2 y promover su degradación. Estos resultados junto con el hecho de que los humanos han consumido de forma segura secoridoides y lignanos durante largo tiempo mediante el consumo de aceitunas y aceite de oliva, avalan el hecho de que estos fitoquímicos podrían ser un excelente y segura base para el diseño de nuevos compuestos antiHER2.