Según últimos datos sobre prevalencia de trastornos en la alimentación de los más pequeños, casi un 20% de los niños padece obesidad, considerándose tal como un Índice de Masa Corporal (IMC) superior a 30. Andalucía se encuentra a la cabeza de casos de niños con sobrepeso u obesidad, por lo que el tradicional concepto de alimentación mediterránea en el sur de España pasa de ser una realidad a un mito. La principal causa de este grave y reciente problema es la mala alimentación que se lleva acabo en esta población, aunque también debemos tener en cuenta que el sedentarismo aumenta día a día.

 Es por ello por lo que tomar un buen desayuno se hace imprescindible para combatir las enfermedades que se generan de unos malos hábitos alimentarios, como son la hipertensión arterial o la diabetes mellitus tipo II. No debemos olvidar que los hábitos alimentarios se desarrollan normalmente durante la infancia, por lo que el entorno familiar tiene una gran importancia para conseguir una correcta educación nutricional.

Teniendo en cuenta que un desayuno saludable debe integrar lácteos, cereales y fruta, recientes estudios confirman que tan sólo un 10% de los niños desayuna correctamente. Un 54% suele tomar lácteos y cereales sólo, pero el verdadero problema se encuentra en aquellos niños que suelen tomar dulces y bollería durante el desayuno, por lo que la ingesta de grasas no saludables y azúcares suele ser bastante elevada.

Una de las opciones más frecuentes entre los padres es ofrecer a sus hijos cereales de desayuno, pero no todos los productos son iguales. Algunos cereales de desayuno contienen una gran cantidad de azúcares y grasas saturadas, por lo que la mejor opción para que se lleve a cabo un correcto desayuno es tomar una pieza de fruta, un lácteo, como yogur o vaso de leche y tostada, para incluir la ración de cereales.

Se recomienda que los lácteos sean desnatados sólo si se padece exceso de peso, ya que, generalmente, su contenido en calcio y vitaminas liposolubles suele ser inferior. La fruta debe ser variada y, a ser posible, elegir frutas de temporada, por su mayor contenido en vitaminas y minerales. La mejor opción para acompañar a la tostada es aceite de oliva (virgen extra, por su mayor contenido en antioxidantes), ya que asegura un correcto aporte de grasas monoinsaturadas, muy beneficiosas para la salud cardiovascular.

Debemos aprovechar la gran disponibilidad y calidad de los aceites de nuestra tierra para dar un desayuno 10 a nuestros hijos.