Entrevistamos a Carmen Crespo, Consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible

«El olivar es una producción fundamental y estratégica de nuestra Comunidad Autónoma»

La Consejera de Agricultura, tras más de un año al frente de una de las áreas más importantes de Andalucía, hace un balance positivo en líneas generales. Carmen Creso afirma que se han desbloqueado subvenciones y simplificado trámites para que los ciudadanos y el entorno natural se beneficien de las actuaciones puestas en marcha por un Gobierno comprometido con el medio ambiente.

¿Qué balance hace de sus primeros meses al frente de una de las Consejerías más importantes para Andalucía?

Positivo, no podría ser de otra manera. Desde mi llegada a esta Consejería en la que se suma el peso de los sectores agroalimentario, pesquero y del mundo rural, con la importancia de las políticas medioambientales, no he dejado de trabajar con ahínco para dar respuesta a las necesidades de los andaluces, ya que son muchos los retos que tenemos por delante, pero creo que también es importante el camino que ya hemos andado en tan sólo unos meses. En menos de un año hemos desbloqueado subvenciones, agilizado y simplificado trámites para que, tanto los ciudadanos como el entorno natural se beneficien al máximo de las actuaciones que pone en marcha este nuevo Gobierno de Andalucía, que está especialmente comprometido con el medio ambiente y con la competitividad del sector agroalimentario, pesquero, agroindustrial y del mundo rural. Queremos hacer todo lo que está en nuestra mano por potenciar nuestra Comunidad Autónoma y que sus ciudadanos puedan hacer frente a los retos que tienen por delante sabiendo que cuentan con todo nuestro apoyo.

Y lejos de haber perdido fuerzas en este tiempo, cada día me encuentro con más energía para luchar por los intereses de los andaluces. Estoy convencida de la importancia de esforzarnos al máximo en esta labor de servicio a la ciudadanía, que es el fin último de quienes trabajamos en la Administración y el motor de mi trabajo diario.

Debemos trabajar unidos, sector público y privado, para que los consumidores entiendan el proceso que hay detrás de ese oro líquido.

Con el precio del aceite a la baja ¿Qué medidas cree que deberían tomarse para que no se banalice un producto tan importante como el aceite de oliva virgen extra?

La promoción es vital en este ámbito. Los productores de aceite de oliva virgen extra deben conseguir que los consumidores valoren las características que definen a un alimento que destaca tanto por su inmejorable sabor como por las cualidades saludables de su consumo.

Afortunadamente, los beneficios que aporta este alimento frente a otras grasas son cada vez más conocidos pero, sin embargo, aún existe una gran población mundial donde no está tan extendido su uso en la cocina como en el Mediterráneo. Hablo, por ejemplo, de los países asiáticos, donde queda aún un nicho de mercado al que debemos explicar las bondades de nuestro aceite de oliva virgen extra para que apuesten por él en sus hábitos alimenticios.

Debemos trabajar unidos, sector público y privado, para que los consumidores entiendan el proceso que hay detrás de ese oro líquido. Un esfuerzo que debe tener su recompensa económica, una compensación justa para los agricultores que apuestan por llevar a los mercados un alimento de la máxima calidad.

La unión hace la fuerza y, partiendo del propio sector organizado en torno a una interprofesional fuerte, los productores de aceite de Andalucía nos tendrán al lado para luchar por garantizar un precio adecuado en los mercados.

Seguiremos trabajando con la Organización Interprofesional del Aceite de Oliva Español para lograr una extensión de norma dirigida a avanzar en una autorregulación que aporte mayor estabilidad al sector en este sentido; y continuaremos insistiendo en la necesidad de modificar la Ley de Cadena Alimentaria para dar una vuelta a la cuestión de la competencia que permita regular nuestros productos en momentos de crisis de precios.

Respecto a los aranceles impuestos por Estados Unidos al aceite español ¿Tiene su Consejería algún plan de acción para paliar sus efectos negativos? ¿Cree que se ha hecho lo suficiente para combatirlos? ¿Qué medidas cree que deberían tomarse por parte de España y Europa?

A pesar de que se trata de un asunto que supera las competencias de la Junta de Andalucía, desde el Gobierno andaluz no nos hemos quedado de brazos cruzados, todo lo contrario, y desde que se comenzaron a publicar informaciones al respecto, hemos reclamado al Estado que luche en Bruselas para evitarlo a través de una negociación proactiva.

Actualmente, con los aranceles aplicándose ya a los alimentos europeos, es momento de continuar negociando para intentar que se retiren al tiempo que se activan medidas para ayudar a los afectados a solventar esta situación: campañas de promoción para buscar nuevos mercados o ayudas que compensen el golpe económico. Eso sí, ayudas que no supongan una merma de los fondos de la Política Agrícola Común (PAC), por supuesto, ya que se trata de un conflicto externo al sector y no deben dedicarse recursos propios para solventar las incidencias.

Por nuestra parte, estamos trabajando en la puesta a disposición del sector de un instrumento financiero con 300 millones de presupuesto para respaldar a los andaluces afectados por circunstancias que complican la rentabilidad de sus empresas o explotaciones, como estos injustos aranceles de la Administración de Donald Trump.

Estamos en plena negociación de la nueva PAC. ¿Cuáles son los ejes fundamentales que la Consejería va a considerar en defensa del sector olivarero?

El olivar es una producción fundamental y estratégica de nuestra Comunidad Autónoma, que desde la Junta de Andalucía, vamos a defender para la futura Política Agrícola Común (PAC), principalmente, cuatro aspectos: la revisión de los mecanismos de regulación de mercados, el apoyo al sistema de autorregulación, la garantía de las ayudas directas a este sector y la percepción de ayudas al desarrollo rural por parte de los olivares con dificultades.
Con respecto al primero de los asuntos, desde la Consejería vamos a solicitar al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación que demande en Bruselas la actualización de los mecanismos de regulación de mercados ya existentes con el fin de que se ajusten a la realidad en que vivimos.

Por otro lado, estamos trabajando con el Gobierno central y la Unión Europea para que el propio sector pueda autorregularse sin producir distorsiones de mercado. En tercer lugar, nos seguiremos esforzando para asegurar el nivel de apoyos directos del Primer Pilar en el marco del actual sistema de regiones productivas y respetando los derechos individuales de nuestros agricultores.

Por último, en cuanto al Segundo Pilar, debemos velar por que los olivares andaluces de difícil mecanización o difícil viabilidad puedan beneficiarse de las medidas de desarrollo rural que se incluyen en este apartado de la política europea.

El olivarero que se encuentra amparado por una Denominación de Origen tiene la obligatoriedad de cumplir con unos criterios exigentes que, normalmente, favorecen tanto la calidad del producto final como el cuidado del entorno. ¿Cree que la Unión Europea, en esta nueva PAC, debería premiar de alguna manera al agricultor que se encuentra dentro de una Denominación de Origen Protegida?

Como bien apunta, los productores que forman parte de Denominaciones de Origen Protegida cumplen con requisitos más estrictos que los estándares de calidad aplicables a todos los productos agroalimentarios en cuanto a parámetros como, por ejemplo, el respeto al medio ambiente.

Y esta apuesta de los agricultores y empresarios agroalimentarios entronca directamente con las nuevas premisas que va marcando Bruselas encaminadas a garantizar la sostenibilidad de la actividad agraria y al mantenimiento de los recursos naturales del planeta. En concreto, los pliegos de producción de las menciones de calidad fijan condiciones que contribuyen a cumplir con los condicionantes ambientales del Primer Pilar de la futura PAC, donde se prevé una gran relevancia de la arquitectura verde.

Por tanto, podríamos decir que esta política europea contempla ya criterios que se relacionan directamente con estos productores de alimentos con calidad diferenciada que, por supuesto, cuentan y contarán también en el apoyo del Gobierno andaluz.

Las Denominaciones de Origen, al facilitar el reconocimiento de la calidad diferencia en los mercados, tienen un importante papel de cara a los consumidores ya que les ayudan a decantarse por un producto cuya calidad está avalada frente a otros donde esa excelencia no está garantizada.

Las Denominaciones de Origen están jugando un papel fundamental en cuanto a la calidad de los aceites de oliva vírgenes extra españoles, pero siguen siendo unas grandes desconocidas para el consumidor. ¿Se plantea la Consejería realizar una campaña promocional a favor del sello “Denominación de Origen” para que el consumidor aprenda a valorarlas?

En la entrega de los Evooleum Awards pudimos precisamente ver que los aceites de oliva virgen extra de las Denominaciones de Origen Protegidas de Andalucía se encuentran en los más altos puestos del mundo atendiendo a la calidad de los productos. 56 de los 100 aceites seleccionados procedían de Andalucía y una decena de ellos estaban amparados por una de estas menciones.

En cuanto a la difusión de esta excelencia de los productos de las DOP andaluzas, creo que deben ser los propios consejos reguladores los que apuesten por la organización de acciones en este sentido que, para ganar en repercusión, podrían aprovechar sinergias entre ellos. Tanto acciones promocionales de varias menciones que amparan aceite de oliva, como actuaciones que reúnan diversos productos de calidad diferenciada: hortalizas, vinos, productos cárnicos… El aceite de oliva es un elemento clave en la gastronomía andaluza y tiene gran versatilidad para combinarlo con productos que atraigan la atención de los consumidores, y eso debemos aprovecharlo en todos los foros.

Desde la Consejería, por supuesto, respaldaremos estas iniciativas en la medida de nuestras posibilidades, y, como ya estamos haciendo, daremos el sitio que merecen a estas entidades cuando decidan acompañarnos para participar en ferias profesionales del sector agroalimentario, por ejemplo.

¿Qué importancia cree que tienen las Denominaciones de Origen en el desarrollo de la comercialización de productos agroalimentarios? ¿Cuál cree que es su aportación al desarrollo rural?

Las Denominaciones de Origen, al facilitar el reconocimiento de la calidad diferencia en los mercados, tienen un importante papel de cara a los consumidores, ya que les ayudan a decantarse por un producto cuya calidad está avalada frente a otros donde esa excelencia no está garantizada.

Además, al estar en su mayoría asentadas en zonas rurales, su mantenimiento está directamente relacionado con la fijación de la población a estas áreas y, por tanto, al mantenimiento de numerosos pueblos de Andalucía donde el sector agroalimentario ligado a la calidad diferenciada es uno de los principales pilares de generación de riqueza y empleo.

Podríamos decir, por tanto, que son un eslabón de gran importancia para la conservación de nuestro rico patrimonio rural que, además, contribuyen también a la conservación de nuestra gastronomía al amparar numerosos productos agroalimentarios que se encuentran en la base de la Dieta Mediterránea y de las recetas tradicionales de nuestra tierra.

La principal apuesta debe ser liderar el sector a nivel mundial. Actualmente Andalucía es ya el primer territorio en cuanto a producción olivarera, pero debemos seguir avanzando para ocupar también la primera posición en todos los demás ámbitos: calidad, comercialización, promoción… En definitiva, ser líderes mundiales con mayúsculas, como corresponde a un sector puntero como el andaluz.

En cuanto a actuaciones concretas, debemos continuar apostando por la calidad como seña de identidad y por la unidad de los agricultores y empresarios para afrontar los retos que tienen de presente y futuro, para cuya superación es imprescindible también avanzar en diversificación, modernización y tecnificación.

Con respecto a los precios, la autorregulación del sector se presenta como vía fundamental para intentar garantizar que llega un precio justo a los productores, ya que contar con una interprofesional fuerte daría mayores posibilidades de defensa de sus intereses. Es preciso que logremos poner en marcha mecanismos que acaben con los vaivenes de las cotizaciones de un alimento tan importante para la economía andaluza como el aceite,

Por otro lado, y con el fin de seguir sumando oportunidades de negocio para el sector del aceite de oliva, es preciso adoptar medidas de promoción de cara al consumo nacional e internacional, con especial atención a los países emergentes como los mercados asiáticos.

Debemos difundir a todo el mundo las cualidades saludables del consumo del aceite de oliva virgen extra, por ejemplo, ya que aún quedan destinos a los que no han llegado los productos de Andalucía y donde existen oportunidades de negocio poniendo en valor el carácter saludable de esta grasa vegetal frente al consumo de otras cuyo empleo en la gastronomía no tiene los mismos beneficios para el organismo.

En este camino vamos a poner nuestros esfuerzos a través de actuaciones que cuentan con la intermediación de la Agencia Andaluza de Promoción Exterior-Extenda, dependiente de la Consejería de Presidencia, Administración Pública e Interior, para esta importante labor de consolidar los mercados que ya han ganado nuestro aceite de oliva alrededor de todo el mundo y continuar escalando posiciones en otros nuevos que quedan por conquistar.