Debido al exceso en el consumo de alimentos calóricos durante la Navidad, la mayoría de la población ha aumentado el peso corporal y, por consiguiente, el nivel de grasa corporal, que es lo que realmente perjudica a la salud. Se estima que la media de ganancia de peso es de 2 a 4 kg. por persona.

 

Desde tiempos ancestrales, la comida ha sido la principal herramienta para celebrar cualquier acto social, así como viene siendo el nexo de unión en todas las celebraciones, por lo que, en contra de lo que suelen pensar quienes tratan de eliminar ciertos alimentos de su dieta, no es aconsejable “dar de lado” a estos “banquetes”, sólo debemos no excedernos en cantidad y abandonar los malos hábitos tras las fiestas.

La clave para contrarrestar los excesos navideños radica en volver a alimentarse de forma habitual pasadas las fiestas.

Es decir, para perder el peso ganado por los excesos de la Navidad, se aconseja llevar a cabo una dieta basada en la combinación de alimentos y en ritmos de comidas racionales, con al menos cuatro tomas al día.

Durante la Navidad, solemos incrementar el consumo de grasa (saturada y trans), en detrimento de alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales, debido a que las comidas que realizamos con la familia, compañeros de trabajo… se basan en carnes rojas, embutidos, patés, dulces y bebidas alcohólicas.

Es en estos días cuando el consumo de verduras y frutas es menor, provocando, a veces, episodios de pesadez gástrica y estreñimiento.

En muchos casos, para intentar eliminar el peso ganado, creemos que es una buena opción alimentarnos durante cortos períodos de tiempo a base de fruta únicamente (llamado “día de la fruta”). Se trata, lógicamente, de un error debido a que, en primer lugar, con intentar “depurar” nuestro organismo en un solo día, no conseguiremos eliminar toda la grasa acumulada durante las fiestas y, en segundo lugar, no es aconsejable aportar únicamente fibra, minerales, vitaminas y azúcar para todo un día, ya que la carencia de otros nutrientes puede provocar alteraciones orgánicas.

Por todo ello, la mejor opción es adoptar, nuevamente, hábitos de vida saludables de forma gradual y con carácter permanente.

Se recomienda incluir alimentos “olvidados” durante las fiestas, como el pescado, la fruta o la verdura, así como el aceite de oliva virgen extra por su elevado aporte de ácido oleico, gran protector cardiovascular que ayuda a regular el posible incremento de grasa saturada en sangre.

Un aspecto a tener en cuenta a la hora de consumir aceite para paliar el exceso de grasas no saludables es saber la composición del mismo.

Hay ciertos aceites procedentes de plantas tropicales (de coco o de palma) que, aunque sean vegetales, contienen una cantidad elevada de grasa saturada. Debido a su bajo coste, suelen estar presentes en casi todos los alimentos ya listos para consumir, como la bollería industrial, platos precocinados o fritos industriales.

Cuando compremos un alimento cuya etiqueta indique el empleo de grasa vegetal, hemos de sospechar que se trata de grasa saturada. Si un alimento contiene aceite de oliva virgen extra, en el etiquetado aparecerá dicha información. Es por ello por lo que, mientras la normativa de etiquetados en España no sea más exigente, debemos evitar consumir alimentos donde sólo conste el uso de grasa vegetal, ya que no se tratará de un alimento elaborado exclusivamente con aceite de oliva virgen extra.

A continuación, podemos comparar las distintas composiciones de un aceite de oliva y de un aceite de coco:

Aceite de oliva:

  • Porción comestible 100
  • Energía (kcal) 900
  • Agua (g) Traza (valor mínimo)
  • Proteína (g) 0
  • Grasa total (g) 100
  • Ácidos grasos saturados (g) 13.5
  • Ácidos grasos monoinsaturados (g) 73.7
  • Ácidos grasos poliinsaturados (g) 8.4
  • Colesterol (mg) 0
  • Hidratso de carbono (g) 0

Aceite de coco:

  • Porción comestible 100
  • Energía (kcal) 900
  • Agua (g) Traza (valor mínimo)
  • Proteína (g) 0
  • Grasa total (g) 100
  • Ácidos grasos saturados (g) 85.5
  • Ácidos grasos monoinsaturados (g) 5.8
  • Ácidos grasos poliinsaturados (g) 1.8
  • Colesterol (mg) 0
  • Hidratos de carbono (g) 0
  • Aunque el valor energético sea el mismo, se puede apreciar el exceso de grasa saturada que contiene un aceite vegetal que no sea de oliva, así como el escaso contenido en grasa monoinsaturada y poliinsaturada, principales responsables de la salud cardiovascular.