¿Te gusta el aceite de oliva virgen extra filtrado o sin filtrar?

aceite de oliva virgen extra

Cada vez más personas consumen aceite de oliva virgen extra, la categoría de mayor calidad, y por lo tanto se trata de un tipo de aceite que cuenta con un interés creciente entre los consumidores.

Los consumidores españoles, a pesar de ser nuestro país el que más cantidad de aceite produce en el mundo y de mayor calidad, desconocen muchos de los factores que rodean al aceite de oliva virgen extra, como las variedades existentes, la diferencia com otros aceites o aspectos que pueden aparecer en el etiquetado como “aceite sin filtrar”.

En este artículo nos ocuparemos concretamente de ese aspecto, de una falsa leyenda que parece que está cuajando entre los consumidores, que empiezan a pensar que un aceite de oliva virgen extra sin filtrar es, por definición, mejor que un aceite de oliva virgen extra filtrado.

Es cierto, un aceite de oliva virgen extra sin filtrar puede ser para algunos consumidores estéticamente más atractivo que uno filtrado por su color y densidad o turbidez, pero esos son aspectos que no tienen relación alguna con la calidad, por lo que la afirmación de que “un aceite sin filtrar es mejor que uno filtrado” es totalmente falsa.

Un aceite de oliva virgen extra se obtiene a través de un proceso de elaboración compuesto por diferentes pasos y, si todos ellos se realizan en buenas condiciones, obtendremos un aceite de calidad.

Una vez producido el aceite existe la opción de filtrarlo o no, pero no se trata de un paso obligatorio. El proceso de filtrado puede realizarse de diferentes maneras y su objetivo es el de eliminar las pequeñas cantidades de micropartículas sólidas de la aceituna (impurezas) y la humedad que pueden quedar en el aceite tras todo el proceso, dando como resultado un aceite de aspecto más brillante y limpio. Este paso en el proceso, el del filtrado, es lo que en definitiva proporciona al aceite una presentación comercial impecable, dignificando el producto frente a algunos usos como la fritura y alargando su vida útil con propiedades organolépticas irreprochables.

Ahora bien, vamos a darte algunas razones por las que es más recomendable comprar un aceite de oliva virgen extra filtrado y por lo que pensamos que es mejor que un aceite de oliva virgen extra sin filtrar:

Durabilidad: el aceite de oliva virgen extra, mediante el filtrado, mantiene intactos sus atributos positivos durante más tiempo, ya que las impurezas presentes en el aceite de oliva virgen extra sin filtrar pueden producir fermentaciones que deterioren la calidad del producto de forma acelerada.

El sabor. Aunque se asocian los aceites de oliva vírgenes extra sin filtrar a sabores más intensos, en general son el tipo de aceituna, el momento de su recogida y un correcto proceso de elaboración, los que determinan la intensidad del olor y sabor del aceite de oliva virgen extra, y no el hecho de ser filtrado o sin filtrar.

100% aceite de oliva virgen extra: En un aceite de oliva virgen extra filtrado el 100% de lo que contiene el envase es eso, aceite de oliva virgen extra, y en un aceite de oliva virgen extra sin filtrar además de aceite hay restos de impurezas procedentes de la aceituna y algo de humedad.

Cata: el aceite de oliva virgen extra sin filtrar es más propenso a la aparición rápida de defectos a nivel organoléptico, como puede ser “borras”(Sensación característica del aceite de oliva que ha sido recuperada de los lados decantados en depósitos y trujales y en contacto con sus posos de decantación). Además, si no está filtrado el aceite puede dar sensación de suciedad en boca. Por ello, organolépticamente el aceite de oliva virgen extra filtrado presenta ventajas con respecto a los no filtrados.

El aspecto. Los aceite filtrados presenta un aspecto limpio y brillante, por el contrario los no filtrados al ser más densos su aspecto es algo turbio. Pero se trata únicamente de una cuestión estética que en ningún caso tiene que ver con la calidad del aceite.

En definitiva, mediante el filtrado se consiguen eliminar los restos de impurezas y humedad sin que el aceite pierda ninguna de sus características físico-químicas, ni organolépticas y por tanto el aceite de oliva virgen extra que pasa por este proceso es mucho más estable y se mantiene más tiempo en buenas condiciones.